Cantidad de ríos de tinta, artículos y paginas enteras las que se han dedicado a lo largo de estos días sobre la fiesta de los toros, hemos pasado de a penas ver una pequeña reseña que hable de toros, a llenar los ojos de todos los lectores. En el trabajo, en cualquier reunión de amigos, es el tema cotidiano; oyes opiniones de todos los gustos, pese a que algunos no tienen ni puñetera idea de esto, pero aquí pasa como con el Quijote, todo el mundo habla de él y casi nadie lo ha leído.
Un espectáculo tan olvidado, tanto en prensa como en radio, ha pasado a ser primera noticia del panorama actual. Esto me recuerda cuando una persona que durante su vida nadie se acuerda de ella, hay que esperar a que se muera para alabar y destacar su existencia por esta vida . . . . ¡ que buena persona era. . . .! ¡que buen corazón tenia. . . .! ¡daba gusto estar a su lado. . .!. ¡que pena, con lo bien que se ha portado con todos. . .!
Ahora que un grupo de políticos, arropados por cierto numero de personas que dicen estar en contra de la fiesta de los toros, han puesto fin a la celebración de estos espectáculos en Cataluña. Ha sido cuando ha empezado la desbandada de artículos y opiniones en defensa de los toros.
Me pregunto, ¿Qué hubiese pasado si hace treinta años, cuando la plaza de Barcelona se llenaba de verdaderos aficionados a la fiesta, hubiesen propuesto quitarla de en medio?; pienso que ni lo hubiesen intentado.
Creo que han sabido aprovechar el momento actual de la fiesta en Barcelona, cuando los aficionados habían sido expulsados de la plaza por los lamentables espectáculos que en los últimos años se han vivido en esa ciudad, que ya hemos denunciado mil veces: la falta del toro, la falta de emoción; cuando ya en la plaza era raro ver más de un tercio y en su mayoría turistas, han aprovechado para entrar a matar.
No nos olvidemos que la mejor defensa que se le puede hacer a la fiesta de los toros es tener una fiesta seria, donde el toro sea la base principal del espectáculo, que vuelva la emoción, no la diversión; que las empresas y ayuntamientos piensen y defiendan al aficionado, no en ese público pasajero que si un día le quitan los toros les dará igual, irán al cine o al teatro.
El aficionado, que es el que toda la vida ha mantenido esta fiesta, lo están echando de las plazas, están abusando de él hasta limites insospechados, con toros impresentables, inválidos y en muchos casos afeitados. Está abandonado las plazas, dando paso a un público que con todos mis respetos no le interesa ni conoce esta fiesta, van a los toros como un acto social más de los programados en las feria y esto es pan para hoy y hambre para mañana.
Dejemos de engañarnos de una vez y los partidos políticos y autoridades que están a favor de la llamada fiesta nacional, la mejor ayuda que le pueden hacer es defender al aficionado, vigilando, sancionando e incluso expulsando a todos los que sin escrúpulos están colaborando en el fraude y la corrupción de una fiesta que se tambalea.
Será la mejor forma de cortar ese fuego que ha empezado a arder por Cataluña.
Me parece una buena y seria opinion sobre los toros en cataluña, porque son los propios catalanes los que han llegado a fustrar este panorama dejando de asistir a los festejos y no por falta de interes sino por aburrimiento en las lidias,lo que ha llegado a ayudar a que esta situacion de produzca, aunque pienso que la mayoria de la culpa la tiene esto, tambien pienso que ultimamente los catalanes muy envalentonados por la situacion constitucional que quieren llevar a cabo con su idea de la independizacion como nacion piensan que se deben despojar de todo lo que sea españolista, y la fiesta de los toros puede que sea el bien cultural mas preciado que nos distingue por lo que somos "españoles" y eso para un sector radical catalan es un estorbo del que quieren eliminar. No destrocemos nuestras fiestas y valores que son, nos gusten o no, un bien de nuestra cultura y a la que a nadie se le obliga a asistir.
ResponderSuprimirCentremonos en la crisis que atraviesa el pais y en su solucion y dejemonos de meternos con el mundo de los toros que tambien mueve muchos sectores que estan atravesando serios problemas.
Totalmente de acuerdo con los dos. La fiesta se la están cargando los propios taurinos. Desde dentro. Porque Cataluña lleva ya bastantes años de soledad, de enfermedad terminal que está tocando su fín. Los políticos lo único que han hecho es percatarse de esa realidad para darle la puntilla definitiva. La fiesta ha muerto en Cataluña por las mismas manos del que debió de cuidarla. Y eso sin hablar de los Balañá que la abandonaron para emprender negocios más rentables. Y de esto hace ya unos años. Siempre, o eso espero, nos quedará Madrid, Sevilla, las plazas importantes. Eso sí, durante sus ferias y abonos porque el resto del año se nota también la poca afluencia de público. Muchos de los carteles de la feria de San Isidro no meterían ni un cuarto de plaza en otro sitio. En fín. Muchas veces he pensado si dentro de 50 años esto va a seguir existiendo. Tengo mis dudas. Porque las generaciones venideras no tienen mucho interés por el asunto. La culpa, en todo este lío de Cataluña ha sido de los propios taurinos porque han maltratado la fiesta como se hace en otros tantos sitios. Sólo que en este caso particular encima se han sumado una banda de políticos independentistas que han cobrado más fuerza si cabe al rezumar todo esto un tufo a españolismo que por supuesto a ellos les intoxica y les asfixia. Todo lo que tenga que ver con España... ni olerlo. Por tanto la mezcla ha sido explosiva y ha terminado por explotar en nuestras manos. Queda una rendija de luz. Veremos que dice el Constitucional y si por fín los toros salen de Interior y se resguardan en el burladero de Cultura, donde estaremos más tapaditos y sin movimientos raros por el callejón.(Cosa que se conseguirá declarando la fiesta taurina como un patrimonio cultural del país, que por otra parte ya debería de serlo desde hace mucho mucho tiempo).
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